Y te contemplan de las maneras más impredecibles, con la paciencia y tranquilidad de mis ojos claros. Te observo con la pasividad que contemplan dos pupilas mirando el cielo, te agarro con mi mirada deprisa para no perderme ningún detalle. Y así, cuando te acerques, y me mires como yo lo he hecho contigo, no tengamos que decir nada y sólo juntar nuestros cuerpo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario